El aceite de palma. Sus características y peligros.

Cada día comemos un sinfín de alimentos o “productos que se comen” (no es lo mismo) y no reparamos en sus características y composición. Sus componentes nos aportan energía, elementos estructurales y funcionales para que nuestro organismo funcione, y a poder ser de la forma más sana posible.

Para empezar, remarcaremos que no todo lo que comemos es sano. Existen muchos productos con componentes, en muchas ocasiones ocultos o enmascarados, que no son saludables.  Eso es debido a que, la prioridad de gran parte de la industria alimentaria no es cuidarnos y mantenernos sanos con la alimentación. Es un negocio y lo que importa son los beneficios.

Actualmente, se ha desatado una gran alarma por la gran controversia que supone la utilización del aceite de palma, y ahora hablaremos brevemente de ello. Pero no es más que otro elemento más que se ha destapado de la gran lista que existe: los ácidos grasos trans, las grasas parcialmente o totalmente hidrogenadas, el aceite de coco, los alimentos demasiado ricos en azúcares refinados, etcétera.

 

Tipos de aceite. ¿Cuáles son saludables y cuáles no?

En primer lugar, es importante aclarar que existen dos tipos principales de aceites o grasas:

  • Insaturadas que podemos subdividir en:
    • Monoinsaturadas: aceite de oliva virgen extra, aguacate, etc.
    • Poliinsaturadas: aceites de pescado azul (salmón, arenque…)  y semillas oleaginosas (almendras crudas, nueces, avellanas
  • Saturadas
    • Aceite de palma, coco.

 

Aceites insaturados

  1. Estos aceites son saludables y tienen efectos beneficiosos sobre la salud.
  2. Disminuyen los niveles de colesterol LDL y VLDL (malo) y suben el HDL (bueno).
  3. Esto conlleva efectos muy positivos para la salud cardiovascular, y la prevención de enfermedades relacionadas con el corazón y el aparato circulatorio.
  4. Debido a ello, es un elemento recomendable en una dieta saludable.

Aceites saturados

  1. Estos aceites no son aconsejables tomarlos en cantidades importantes, ni habitualmente ya que tienen efectos negativos sobre la salud.
  2. Elevan los niveles de colesterol LDL y VLDL (malo) y bajan el HDL (bueno)
  3. Esto conlleva efectos muy negativos principalmente para la salud cardiovascular, y pueden ser un factor que predispone a desarrollar ciertas enfermedades relacionadas con el corazón y el aparato circulatorio.
  4. Además, expertos alertan que el ácido palmítico es uno de los aceites menos saludables dentro del abanico existente referente a los aceites saturados, que ya de por sí no son aconsejables.
  5. Por otra parte, estudios realizados por la Agencia Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA) han encontrado una posible relación entre la ingesta del ácido palmítico que contiene el aceite de Palma, con un mayor riesgo de formación de células cancerosas. Esto es debido principalmente al proceso de refinado a más de 200ºC. En este proceso se elimina el color rojo del aceite, y se mejora el sabor y olor, produciéndose toxinas de carácter genotóxico y carcinógeno, como por ejemplo el glycidol, sus esteres y el monocloropropanadiol.
  6. Debido a todo esto, es un elemento no recomendable en una dieta saludable.

¿Por qué la industria alimentaria utiliza el aceite de palma?

 Ha quedado claro que los aceites insaturados son los más saludables. Entonces, ¿por qué utilizan la industria alimentaria en mayor medida los aceites saturados?

Con respecto a estos aceites saludables, existe un problema para los fabricantes. Debido a que son insaturados se oxidan fácilmente con el calor, la luz y el aire. Esto hace que con relativa facilidad se enrancien por dichos factores. Por lo tanto, son buenos conservantes si se mantienen a oscuras, a temperaturas relativamente bajas y cerrados herméticamente. Pero no son “todoterrenos”.

En cambio, los aceites saturados (ej. Palma, coco) resisten muy bien la oxidación frente al aire, el calor y la luz. Además, su extracción y utilización es sustancialmente más barata que en el caso de los insaturados. Podríamos resumirlo:

  • Sabor neutro
  • Buena textura
  • Se mantiene sólido a temperatura ambiente
  • Estable
  • Muy barato su cultivo, extracción y elaboración
  • Resistente a la oxidación debido a la luz, el aire y el calor
  • Todo ello hace que sea un buen conservante, desde el punto de vista estrictamente comercial.

En conclusión, económicamente son más interesantes, aunque no para nuestra salud.

 

¿Dónde encontramos el aceite de palma y parecidos?

El problema reside en que los aceites saturados se encuentran en un sinfín de alimentos que consumimos habitualmente. Algunas veces están marcados como tales, y otras están ocultos o enmascarados. En las etiquetas podemos encontrar escrito:

  • Referencia directa: Aceite de Palma.
  • Referencia indirecta: Grasas saturadas.
  • Referencia oculta o enmascarada, bajo una denominación genérica: Aceites vegetales (sin especificar nada más). En este caso, en un tanto muy elevado lleva aceite de palma y/o otros igualmente perniciosos como el de coco.

Por lo general, se encuentran en alimentos de la gama Fast Food, precocinados (pizzas, patatas fritas), sopas instantáneas, latas de conservas, congelados, bollería industrial, snacks, salsas, helados, margarinas, galletas, bombones, y un lago etcétera… incluso en alimentos infantiles.

También es muy habitual encontrarlo en productos cosméticos y de higiene personal.

 

Pero un consejo, siempre hay que mirar las etiquetas.

En ocasiones, he encontrado Gluconato monosódico, aceites vegetales y otros elementos parecidos en marcas caras e incluso en alguna marca de dietética… ¡una verdadera tomadura de pelo!

¿Qué debemos hacer? ¿Qué tenemos que comprar?

Conforme más natural, artesanal y de calidad sea un alimento es menos probable que contengan este tipo de aceites saturados y perjudiciales.

Es decir, existen pizzas, bombones, pasteles, galletas, helados, etc. mucho más saludables. En estos casos, la calidad se debe a una materia prima o ingredientes, y una elaboración muy superior pero que a su vez suelen encarecer el producto.

Pero un consejo, siempre hay que mirar las etiquetas. En ocasiones, he encontrado Gluconato monosódico, aceites vegetales y otros elementos parecidos en marcas caras e incluso en alguna marca de dietética… ¡una verdadera tomadura de pelo!

Algunas cadenas de supermercados ya han anunciado que van a eliminar este aceite de su gama blanca, y el gobierno insta a que no se utilice en alimentos infantiles.

En resumen, tengamos en cuenta una serie de medidas básicas:

l

Tomar nota

  • Revisar las etiquetas de lo que compramos.
  • Evitar en la medida de lo posible alimentos que contengan aceite de palma, aceite de coco, aceite vegetal, grasas parcialmente o totalmente hidrogenadas, ácidos grasos trans… que son aceites o grasas saturadas.
  • Evitar muy especialmente en bebes, niños pequeños, personas ancianas, personas con enfermedades, y más aún si son graves.
  • Utilizar alimentos que contenga aceite de oliva virgen extra, aceite de oliva virgen, aceite de girasol (mucho mejores los de oliva no refinados), conservas “al natural“.
  • Si se toma algún alimento que contenga las grasas perjudiciales anteriormente comentadas que sea.
    • Esporádico y no habitual.
    • En un marco de un alimentación sana y equilibrada.
    • Con unos hábitos de vida saludables.
  • En caso de duda consultar a su médico y dietista.